martes, 7 de diciembre de 2010

Segundo cuento de miedo

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Hubo una vez un niño que se llamaba Sergio. Cada noche se iba a jugar con un amigo y cruzaba por un pozo, pero la mamá de Sergio no se preocupaba por él.

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Y del pozo por donde pasaba Sergio, muchos decían que asustaban.

Sergio pasó un día, acechó en el pozo y vio unos ojos como de fuego ardiente. Sergio se acercó y vio que era un animal extraño como un vampiro pero sin dientes.

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Sergio salió corriendo y miró para atrás y el animal se volvió a meter al pozo. Sergio volvió al pozo a ver qué era y no había nada, pero de pronto apareció algo rojo y se dio cuenta de que era la misma mirada como de fuego, pero ahora vio que se parecía a un rostro.

Luego se dio cuenta de que era un demonio y un espanto muy feo que de pronto jaló a Sergio y Sergio cayó al pozo.

Al final, nadie supo qué pasó, y la mamá de Sergio empezó a buscarlo porque era muy tarde, pero ya nunca más lo encontraron.

 

Autor: Luis Gerardo Pat Güemez

Edad: 12 años

domingo, 5 de diciembre de 2010

Primer cuento de miedo

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Había una vez un “Huay murciélago” que vivía en un pozo muy antiguo y tenebroso.

Una muchacha muy bonita iba a buscar agua todos los días. Iba a buscar agua de mañana, de tarde y de noche.

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Uno de esos días la muchacha fue a buscar agua y vio aparecer una cosa negra, bien negra en el pozo, y salió corriendo a su casa. Le contó a su mamá todo lo que había visto en el pozo, pero no le creyeron.

En otra noche le mandaron a buscar a agua por su papá, y fue pero volvió a ver a la cosa negra y quiso correr pero no pudo correr, fue a ver más de cerca y vio que era un murciélago tamaño de un hombre, y se puso a gritar.

El Huay murciégalo salió y la amenazó de muerte si seguía gritando. El Huay murciégalo se puso a charlar con la muchacha y le dijo — si aceptas ser mi novia, no te mato.

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La niña aceptó y se fueron al pozo los dos, al acercarse, la muchacha empezó a pelear con el Huay y el Huay la convirtió en murciélago y desde eso nadie va a buscar agua a ese pozo porque cuando ven el agua ven pura sangre.

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Y al fin, llegó un caballero montado en su caballo.

La familia de la niña le contó sobre el pozo y el joven fue a buscar una soga para sacar a la muchacha. La pudo sacar pero era un murciélago, pero el Huay salió y le dieron un balazo en el corazón, así la muchacha quedó normal.

Desde eso, vivió feliz la muchacha con el caballero por siempre.

Autor: Víctor Nahuat Chim

Edad: 12 años